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«Me asustan muchas cosas pero nada me paraliza. No me da miedo ni la muerte», decía a LA VERDAD en 2011 Mari Carmen Ortiz, fallecida este viernes a la edad de 60 años, tras una larga enfermedad. Y era verdad. Además de una empresaria de éxito, fue una deportista pionera, que se abrió paso en las motos de agua, un mundo de hombres en el que rompió moldes. La vuelta a España en moto de agua en 1997, una prueba exigente y novedosa patrocinada por una conocida marca de ginebra, cambió su vida. Siempre decía que en el mar desarrollaba «una capacidad de desconexión tremenda» y allí fue feliz.
De hecho, fue uno de los grandes referentes del deporte femenino en la Región de Murcia y en la motonáutica, siendo campeona del mundo en 'jetraid', considerado el Dakar del agua, una especialidad especialmente dura y sacrificada de varios días de duración. Era capaz de pasar jornadas enteras encima de su moto, en condiciones extremas, y apenas se resentía. Su fuerza mental era a prueba de bombas.
En 2003, la piloto de Molina de Segura fue la única mujer que participó en el Campeonato de España de raid de motos de agua, formando parte además en la categoría reina. Desde entonces y hasta que se retiró del mundo de la competición, logró abrochar un palmarés brillante, amarrando dos campeonatos del mundo y varios títulos nacionales, entre ellos una Copa del Rey. También llegó al cargo de la Federación Murciana de Motonáutica en 2005, donde intentó cambiar las cosas desde dentro durante dos años, a pesar de los enemigos que se generó por el camino.
Bajo su mandato, la moto de agua creció a nivel mediático y ganó presencia tanto en los medios de comunicación como en la sociedad murciana: «Mi pecado ha sido el exceso de horas de trabajo, pero me quedo tranquila porque los resultados están ahí», dijo en 2007, tras presentar su dimisión por motivos personales y por la incapacidad de cambiar las cosas a nivel nacional.
Y es que Ortiz, que trasladó a la motonáutica muchos de sus conocimientos empresariales, rompió los moldes preestablecidos en este deporte con la creación de un Open Nacional paralelo a las carreras de una Federación española que para los pilotos de entonces era arcaica debido a la escasa iniciativa de Madrid a la hora de organizar eventos de primer nivel. Buenas infraestructuras de carrera, patrocinadores inéditos y una gran repercusión en las televisiones nacionales y en los medios más importantes. Esa era su fórmula, que arrastró a los mejores pilotos nacionales a inscribirse en la Federación Murciana.
Pero su plan de actuación no se limitó solo a las aguas de la Región y del Levante español, también llevó a los pilotos murcianos a carreras de primer nivel en Uruguay, Argentina, Perú y Brasil, entre otros países, donde ella misma, Marco Antonio Vivanco, Amador Ferrer o Agustín Moreno brillaron a nivel internacional. Años después, incluso su Euro African Raid de motos de agua consiguió el mejor reconocimiento que pudiera obtener: ser campeonato del mundo Ijsba de raids en 2011.
Mari Carmen Ortiz, deportista, empresaria y viajera infatigable, que tenía al fallecido aventurero Alvaró Bultó como gran amigo y referente, siempre mantuvo su espíritu luchador y competitivo, así como su afán de superación. «Me gusta preparar las carreras. En el raid lo más importante no es la velocidad; no siempre gana el más rápido, sino el que más se prepara», le gustaba decir a esta mujer irrepetible, un vendaval de vitalidad y vibraciones positivas.
Su inesperada muerte ha causado una profunda tristeza y deja de luto al mundo del deporte regional. El entierro se celebrará este domingo en el tanatorio de Jesús de Murcia, a las diez de la mañana.
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